• La persona indicada para casarte: desmintiendo el mito

    La fórmula bíblica del matrimonio no es media persona más media persona que completan un rompecabezas de una persona. La matemática de Génesis dice que uno más uno es igual a uno (Gn 2:24).

  • Tres maneras de proteger a tu esposa

    Jesucristo (a quien los teólogos llaman el segundo Adán) modeló la respuesta correcta de un esposo ante un ataque espiritual. Él nunca renunció a Su responsabilidad de proteger a Su novia, la iglesia (2 Tesalonicenses 3:3). Al mirarlo a Él –Su ejemplo, Su fuerza, Su gracia– amemos a nuestras esposas con un amor protector.

  • El amor de un esposo cristiano

    Esposos, este llamado es enorme. Debe afectar la manera en que tratas a tu esposa cuando llegas del trabajo. ¿Le servirás o esperarás que ella te sirva? Debe afectar la manera en que hablas de ella con otros. ¿Vas a honrarla o a hablar de sus faltas y fracasos? Tu disposición a amar será revelada cuando quieras algo que ella no quiera.

  • La gracia que sostendrá tu matrimonio

    Piense en las áreas en que usted sabe que necesita crecer— la respuesta crítica, la autolástima, el enojo alterado y la falta de contentamiento. Dios promete otorgar la gracia persistente para ayudarle a huir de esos pecados y acabar bien. “El pecado humano es terco,” dice Cornelius Plantinga: “pero no tan tenaz como la gracia de Dios, y no tan dispuesto a sufrir para salir con la suya”. Es la gracia tenaz, persistente e implacable que nos cambia. Estas son, en verdad, buenas noticias.

  • Perdona porque Cristo te perdonó

    Amar a nuestras esposas como Cristo ama la iglesia implica expresar un amor clemente al ser paciente con las ofensas de nuestras esposas, sean estas ofensas grandes o pequeñas.

  • Cuatro verdades centradas en el evangelio para una buena comunicación

    La Biblia dice que fieles son las heridas de un amigo (aunque siguen siendo heridas), y que son mucho mejores que los besos de un enemigo (Pro 27:6). En el matrimonio, tenemos que aprender a recibir ese tipo de palabras de nuestro cónyuge.