• 5 tentaciones comunes en la práctica de la oración en la vida de la iglesia

    No pospongas la prioridad de la oración. Del mejor modo que puedas, trata los tiempos de oración colectiva como tiempos inamovibles. La primera vez que cancelas una reunión de oración —o faltas a una— no es tan grave. Pero la segunda, la tercera y la cuarta vez empieza a decir algo sobre la prioridad de la oración en la vida de tu iglesia.

  • Entendiendo la última oración de Jesús antes de ser crucificado

    La oración en Juan 17 es especialmente importante porque Jesús la ofreció la noche anterior a Su crucifixión, lo cual es el clímax de Su obra en la tierra. De esta manera, Burgess pregunta a sus lectores: “Si las palabras de un hombre agonizante deben considerarse mucho más, ¿cuánto más las del Cristo agonizante?”

  • Cuál es la necesidad de la oración

    Dios nos hace orar porque allí debemos testificar el deseo y alta estima que tenemos por la misericordia pedida. ¿No decimos que es de poco valor aquello por lo que no vale la pena pedir? (…) De ahí es que Dios ama las oraciones de lucha y fervor.

  • Orando como oraba Jesús | por Paul Washer

    Nunca se registra que los discípulos le pidieran a Jesús que les enseñara a caminar sobre el agua, a sanar a los enfermos, a resucitar a los muertos o incluso a predicar, pero sí pidieron esta única cosa “¡Enséñanos a orar!”

  • Una oración en medio de la pandemia

    Concédenos la capacidad de indignarnos cuando despreciemos Tu gloria. Abre los ojos de nuestros corazones para que veamos y probemos la belleza de Cristo. Inclina nuestros corazones hacia Tu Palabra, hacia Tu Hijo y hacia Tu camino.

  • Los sufrimientos de Minneapolis: Una oración por la ciudad

    Padre todopoderoso y misericordioso, santificado sea Tu nombre en Minneapolis. Venerado, admirado y honrado sobre todo nombre, en la iglesia, en la política, en los deportes, en la música, en el teatro, en los negocios, en los medios, en el cielo o en el infierno. Que Tu nombre, tu realidad absoluta sea el mayor tesoro de nuestras vidas. Y que tu eterno y divino Hijo, Jesucristo nuestro Señor, crucificado por el pecado, resucitado de los muertos y reinando para siempre, sea conocido y amado como la persona más grandiosa de esta ciudad.