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Lutero reconocía su incapacidad para comprender las Escrituras si no lo hacía en humildad. Entendía que antes de comenzar su estudio de la Palabra de Dios tenía que postrarse ante el Dios de la Palabra.
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Cualquiera que se compromete a cualquier cosa en la religión o la adoración divina sin [la ordenación o designación de Dios], además de ella, más allá de ella, es un transgresor y por lo tanto adora a Dios en vano.
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¿Dónde y cuándo se lleva a cabo la instrucción formativa? En cualquier lado. Todo el tiempo. “Háblales de ellas [las palabras de Dios] cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Dt 6:7).
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¡No entenderás la metanarrativa bíblica hasta que comprendas que todo en ella gira alrededor de Jesús! Desde Génesis hasta Apocalipsis, Jesucristo es el Héroe y el mensaje central de dicha historia.
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Pablo nos insta a recordar el poder que hay detrás del mensaje: Jesús mismo. Se nos habla sobre nuestra enorme responsabilidad de ser representantes del reino de Dios.
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Cuando nuestros hijos vienen a nosotros para pedir ayuda económica, debemos tomarnos el tiempo para escuchar todo lo que tienen que decir. Mostramos amor y respeto al escucharlos con atención y al escuchar las razones por las que necesitan el dinero ahora.