-
Dios miró el pináculo de Su creación, el hombre que llevaba Su imagen, y declaró: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2:18).
-
Sin importar si es agradable a nuestra era presente, la indignación justa de Dios es una realidad en las Escrituras y una parte esencial de la verdadera proclamación del evangelio.
-
El regalo y legado de la Reforma que se nos ha confiado es el redescubrimiento de las doctrinas bíblicas plasmadas en las cinco solas.
-
La justificación puede definirse como el acto por el cual los pecadores injustos son hechos justos a los ojos de un Dios justo y santo.
-
Calvino siempre avivaba las llamas de su alma por medio de una actitud de devoción y oración. Él confesó: “Dos cosas están unidas: la enseñanza y la oración; Dios quiere que aquel a quien Él ha enviado a enseñar a su iglesia esté dedicado a la oración”.
-
Solo la gracia puede hacernos amar más el reino de Dios que nuestro propio reino.