-
¿Hay una mamá soltera en tu edificio, un centro de rehabilitación para adolescentes abusadas en tu comunidad, o un centro de recursos para embarazadas en tu ciudad? La Palabra de Cristo nos mueve a dejar de pensar tanto en nosotras mismas y caminar hasta aldeas, atravesar la ciudad un sábado por la mañana, o cruzar el área de juegos del parque para conocer a alguien nuevo. Los pies hermosos que están calzados con el evangelio de la paz son los que nos llevan paso a paso por el camino.
-
Las madres con una misión están experimentando el poder transformador de Jesús a medida que Él va dándoles nuevas habilidades para trabajar, dirigir, hablar, servir, cuidar, liderar, enseñar y construir según Su patrón cruciforme, fortalecidas por Su Espíritu, y para que Su gloria sea conocida en el mundo. No se trata de ser súper mamás; se trata de ser madres con una misión.
-
Es posible que no seamos capaces de rastrear la fuente de cada emoción, pero podemos saber lo que Dios quiere que hagamos con cada emoción: llevarla a Él. Y esta, amigas, es la lección más importante de todas.
-
El camino del dolor está marcado por la esperanza. Pero no deberíamos subestimar el hecho de que este camino puede, en ocasiones, ser solitario. Lo fue para Jesús, y lo va a ser para aquellos que siguen Sus pisadas.
-
Piense en las áreas en que usted sabe que necesita crecer— la respuesta crítica, la autolástima, el enojo alterado y la falta de contentamiento. Dios promete otorgar la gracia persistente para ayudarle a huir de esos pecados y acabar bien. “El pecado humano es terco,” dice Cornelius Plantinga: “pero no tan tenaz como la gracia de Dios, y no tan dispuesto a sufrir para salir con la suya”. Es la gracia tenaz, persistente e implacable que nos cambia. Estas son, en verdad, buenas noticias.
-
Amar a nuestras esposas como Cristo ama la iglesia implica expresar un amor clemente al ser paciente con las ofensas de nuestras esposas, sean estas ofensas grandes o pequeñas.