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El trabajo y las producciones culturales tanto de cristianos como de no cristianos tendrán en ellos elementos tanto idólatras como honrosos delante de Dios. No se deben juzgar los productos culturales como “buenos si los hacen los cristianos” ni como “malos si los hacen los no cristianos”. Cada uno debe ser evaluado por sus propios méritos respecto a si sirve a Dios o a algún ídolo.
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¿Qué significa no amar al mundo y cómo debemos vivir en él? En nuestro análisis de la caída hemos enfatizado que nada en la creación está fuera de su alcance.…
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Si debemos mostrar una imagen del evangelio mediante nuestro amor unos por otros, esto debe tener lugar en una congregación local con personas que han hecho juntas un pacto en…