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Sobre asuntos no esenciales, deberíamos aceptar las diferencias sin ser desagradables, y asegurarnos de que ninguna de estas cosas nos robe el gozo genuino que es nuestro en el evangelio. Las cosas fundamentales para ser una iglesia centrada en el evangelio nos abren la comunión con personas de todos lugares y trasfondos. Deberíamos esperar e incluso celebrar esta gloriosa realidad.
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No juzgamos la Biblia por nuestros sentimientos o convicciones; juzgamos nuestras experiencias por la Biblia.