El amor de Dios destruye tu reino

El amor de Dios destruye tu reino

Dios ama demasiado como para permitirse abandonar Su glorioso reino de gracia por un pequeño reino basado en ti mismo.

De este lado de nuestro destino final, la gran batalla espiritual es sobre el conflicto de reinos. El pecado causa que todos nos veamos como reyes y que vivamos nuestras vidas conforme a nuestros propósitos. Todos queremos que nuestra voluntad se haga. Todos sabemos lo que queremos, cuándo lo queremos, dónde lo queremos y quién queremos que nos lo dé. Así que Dios nos da de Su gracia. ¿Es esta gracia dada para que seas tu propio rey? ¿Está otorgando Su gracia para que los propósitos de tu reino se cumplan? No, la gracia de Dios te destrona de tu pequeño reino y te da la entrada a un reino mayor del que podrías desear. Pero en este reino, tú nunca estarás en el centro, nunca girará todo alrededor tuyo y nunca gobernarás, porque en este reino todas las cosas son solamente de Dios y para Dios.

La dinámica del conflicto de los reinos es poderosamente demostrada en un punto esencial en la interacción de Jesús con Sus discípulos:

“Dejaron aquel lugar y pasaron por Galilea. Pero Jesús no quería que nadie lo supiera, porque estaba instruyendo a Sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lo matarán, y a los tres días de muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que quería decir con esto y no se atrevían a preguntárselo. Llegaron a Capernaúm. Cuando ya estaba en casa, Jesús les preguntó: “¿Qué venían discutiendo por el camino?”. Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre sí quién era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Luego tomó a un niño y lo puso en medio de ellos. Abrazándolo, les dijo: “El que recibe en Mi nombre a uno de estos niños, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí no me recibe a Mí, sino al que me envió” (Marcos 9:30-37).

La unión entre estas dos partes realmente es muy importante. En el punto más alto y conmovedor, Jesús habla a sus discípulos sobre su próxima muerte. Es evidente que los discípulos no entienden completamente lo que está diciendo, pero al mismo tiempo no hacen ninguna pregunta. No reflejan dolor ni preocupación. No, rápidamente abordan el tema que es más importante para ellos y el cual revela el verdadero deseo de sus corazones. Tras el anuncio de Cristo de la muerte violenta que le habría de suceder, inmediatamente comienzan a discutir entre ellos de quien será el más grande. En este momento, sus reinos egoístas chocan con el reino de la gloria y la gracia de Dios. Estos mismos reinos chocan hoy también. Solo la gracia puede hacernos amar más el reino de Dios que nuestro propio reino.

Para profundizar y ser alentado: Lucas 11:1-13

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Este artículo El amor de Dios destruye tu reino fue adaptado de una porción del libro 40 días de amor  publicado por Poiema Publicaciones. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace. 

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Páginas 57 a la 58

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