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Con la crisis del coronavirus, así como con todas las demás calamidades, Dios le está dando al mundo una representación física de la atrocidad moral y la fealdad espiritual del pecado que menosprecia a Dios.
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Concédenos la capacidad de indignarnos cuando despreciemos Tu gloria. Abre los ojos de nuestros corazones para que veamos y probemos la belleza de Cristo. Inclina nuestros corazones hacia Tu Palabra, hacia Tu Hijo y hacia Tu camino.