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Nos engañamos si pensamos que cantar algo es lo mismo que hacer algo. Eso sería como pasarle por el lado a mi esposa y decirle: “Te abrazo”, pensando que mis palabras sustituyen el contacto físico. Mis palabras no tienen importancia si no hay acciones que las respalden.
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Creo que es bíblico decir que lo que nos distingue como pueblo de Dios es la manera como respondemos a Su presencia. Aquellos que le pertenecen valoran y buscan Su presencia.