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Aunque mirar hacia atrás y evaluar lo que podemos aprender de nuestras experiencias laborales pasadas puede ser útil, nuestra energía primaria debe centrarse en navegar sabiamente por el camino que nos queda por delante. Podemos confiar en el Dios soberano que controla nuestras vidas y circunstancias, y en que Él mismo nos guiará y nos proveerá mientras caminemos en fe.